Cada vez hay más personas cansadas de los mismos planes de siempre.
De salir y volver sintiendo vacío.
De conversaciones superficiales.
De pasar los meses de más calor entre asfalto, el aire acondicionado de la oficina y las pantallas.
De no tener con quién hablar de ciertas cosas sin sentirse “los raros del grupo”.
El verano solía ser sinónimo de libertad, de tardes infinitas al sol y de conversaciones reales alrededor de una mesa.
En The Lost To The River hemos creado el espacio para recuperar esa magia. Una casa en plena naturaleza, una refrescante piscina y un grupo de personas con tus mismas ganas de bajar el ritmo, compartir, jugar, conocer personas afines y sentir que todavía existen otro tipo de conexiones.